jueves, 25 de diciembre de 2008

Navidad

Anoche cené con la familia, como es habitual en estas fechas: hablamos, bebimos, reimos, comimos manjares, disfrutamos, nos abrazamos, nos fotografiamos, brindamos... pero a mi me faltaba mi otra mitad, y no dejaba de pensar en él ni un momento. En esas recibí un mensaje: Deseo con todas mis fuerzas que esta Nochebuena sea la última en la que no ceno contigo. Te amo.



Terminé de cenar, apenas probé los dulces típicos ni me tomé una copa, sólo quería salir de allí... pero no para ir a bailar, ni porque hubiera quedado con mis amigas, ni para ir de bares... quería salir de allí corriendo para meterme en casa con el hombre de mi vida, tomarnos unas copas tranquilos, juntos, con el calor de la mesa camilla y también con el calor de sus manos, de sus besos, de sus caricias... incluso de su mirada.



De fondo, una cinta VHS del año 91 ó 93 con un programa especial de Nochebuena en el que la hija de Pepa y Pepe, iba con su novio a un concierto de Alejandro Sanz. Mientras nos íbamos quedando dormidos en el sofá, yo le susurraba las románticas letras de las canciones al oído, sintiendo cada frase que decía... Hace que, te abrace y los cerpos lleguen a estorbar, tiemblo sólo con la idea de rozar, tus labios llenos, de besos nuevos... No puedo dormir, robas mi tranquilidad... Alguien ha bordado tu cuerpo con hilos de mi ansiedad...



Sin duda, la mejor noche de Nochebuena que he pasado, el mejor regalo ha sido únicamente tenerle a mi lado, sentirle cerca, dormir abrazada a él... No quiero quedarme sin sentir esto nunca más, no quiero perderle, no quiero ni tampoco creo que pueda, vivir sin él.



miércoles, 10 de diciembre de 2008

¿cómo se lo digo?

¿cómo? si ni siquiera sé cómo lo he podido pensar... ¿cómo se lo digo?

no tengo dudas, ninguna. tampoco dudo de él. sé positivamente que estamos hechos realmente el uno para el otro y que sin él no seré feliz. pero quizás éste no sea el momento. no, quizás no... sé que no lo es y me empeño o nos empeñamos ambos en mirar para otro lado y abrazarnos, y besarnos, y susurrarnos al oido una y otra vez lo mucho que nos queremos...

pero no puede ser, ahora no. estamos en el punto de no retorno, si, pero también el de no avanzar, o nos acabaremos cayendo por el precipicio.

no me importa el qué dirán. no me importa lo que piense ni mi familia, ni mis amigos. no me importa lo que esto causará entre los compañeros de trabajo, no me importa ni siquiera perder mi empleo. no me importa ni su familia, ni Ella.

pero si me importan ellos y sé que a él también. es lo único que debe importarnos, y no creo que debamos ser egoístas con estas personitas que están ajenas a todo y no tienen culpa de nada.

en un principio pensé... ahora vienen las navidades, el día de los Reyes... ¿no estará allí cuando ellos se despierten y se les ilumine la cara cuando vean los juguetes? creo que sería injusto, para ellos y para Él.

pero, luego seguí pensando... ¿no irá con ellos a ver pasos en Semana Santa? ¿no los llevará a la calle del Infierno en Feria? ¿no jugará en la playa con ellos?

estareis conmigo en que no sería justo para nadie, ni para ellos ni para Él, así como también en que éste no es nuestro momento, al menos, eso pienso yo. lo que sienta... es otra historia.

pero dios mío... ¿cómo se lo digo?...
¿cómo lo hago sin partirle el corazón? sin que piense que no le amo, que no le esperaré, que abandono...

domingo, 7 de diciembre de 2008

incertidumbre

El no saber me está matando... te esperaba más temprano, pero ya presiento que ha pasado algo que te impide estar aquí conmigo, o que te ha hecho cambiar de idea... quizás ella esté radiante hoy, para la ocasión, y te hayas dado cuenta de que te estás equivocando y de que se merece otra oportunidad; que no es tan mala y que, en el fondo, la quieres.

Es lo que tiene la espera, la incertidumbre, la inseguridad... me hace estar cavilando y plantearme cuestiones que considero imposibles cuando estás conmigo, pero tremendamente probables cuando no lo estás, y no sé nada de ti.

Seguiré esperando... esperando tu llegada. Y en general, como mi rutina diaria, sigo esperándote en todos los sentidos, como siempre desde que te conozco... espero que esta espera acabe pronto, y nunca más tenga miedo de perderte, no quiero dudar de ti, no quiero pasarme horas imaginando qué estarás haciendo o pensando... quiero tenerte siempre conmigo, a mi lado...

Te quiero LS, te quiero muchísimo.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Recuerdos...

Visitando el blog de mi amigo Gus, y en concreto leyendo esta entrada, La cajita de los olvidos, me he dado cuenta de que tengo mucho que aportar sobre ese tema: los recuerdos.

Como dice Gus, todos o casi todos tenemos una cajita donde guardamos infinidad de tonterías, que para nosotros se convierten en pequeños "tesoros de la memoria" y que evocan lugares, sensaciones, personas o incluso las 3 cosas a la vez.

Yo creo que quizás, lo mío sea ya más síndrome de Diógenes que afán or guardar trocitos de vida en una cajita, porque tengo más de una caja y guardo prácticamente todo.

Al principio, cuando mi vida era más bien plana, guardaba las entradas de cine, anotando por detrás con quien había ido, pero también guitas de la manzanilla La Guita de cada Feria de Abril, billetes de tren (aunque fuera del cercanías) y tickets de restaurantes... pero lo peor estaba por llegar.

Cuando ya tuve mi primer novio, el segundo y los que vinieron detrás, cada momento era especial, distinto, e incluso llegue a guardar, pegado en el diario, un chicle que me pasó de su boca un chico con el que me enrollé en la playa... escribía en el Diario y muchas de las cosas que deberían haber ido a la cajita, acababan pegadas en sus páginas, para ilustrar mejor lo que contaba, supongo. Seguí guardando las entradas de cine, teatro, conciertos, exposiciones... y los tickets de restaurantes, pero también anillos, como el de Urko de Vitoria, que ya ni me cabe, o pulseras de hilos, con el nombre del chico en cuestión. También tengo un colgante que es un grano de arroz en un tubito, con nuestros nombres escritos... en fin, ¡la moda de los 80!

Pero creo que, el momento que cambió mi vida y me hizo aferrarme a cosas que podrían considerarse basura para intentar que ese momento perdurara en el tiempo fue mi primer viaje fuera de España, sola y por 6 meses: Irlanda.

Tengo una caja, bastante grande, donde guardo periódicos gratuitos que me daban en Dublin y que nunca leí, por supuesto, tickets de autobús y tren, todas las bolsas de los regalos que fui comprando por allí, el ticket del disc-man con mp3 que me compré allí, la tarjeta SIM del teléfono que me compré allí, posavasos manchados y viejos de las típicas tascas irlandesas, un botellín de coca-cola sin abrir que se está evaporando lentamente, el colgante con forma céltica que me regaló el irlandés del que me enamoré, un albornoz del hotel de 5 estrelas donde dormimos la última noche (si, ya sé que eso es robar pero era precioso), una pelusa metida en un plástico para que mi padre viera el tamaño que alcanzaban en una moqueta que se aspiraba poco, las pegatinas que les ponen a las maletas con tu número de billete, un paquete de jonh player azul con las advertencias de fumar mata en inglés (luego descubrí que en Gibraltar también lo hay), un trozo de césped del parque de St. Stephen Green que ahora parece tabaco de liar y una lata de Guinness Stout, sin abrir.

Pero, a pesar de todo eso que guardo, acumulo diria yo, es cierto que no necesito nada de eso para recordar los buenos momentos, quizás las fotos ayuden, pero son olores, sensaciones y momentos irrepetbles que se guardan en nuestras cabezas y en nuestros corazones y que, por muchas o pocas cajitas que tengamos llenas de cosas, siempre van a permanecer ahí, inamovibles...